¿Casualidad o casualidad?

En los últimos días estoy reflexionando en torno a un concepto: la posibilidad multitarea del cerebro humano. ¿Cuántas cosas crees que puedes hacer a la vez? ¿Hacer varias cosas a la vez provoca que la calidad de ejecución de cada una de ellas se vea mermada? ¿Es posible mejorar ésta faceta con entrenamiento? ¿Es cierto el mito de que las mujeres somos más multitarea que los hombres?
En primer lugar lo que me llamó la atención y me llevó a planteármelo fue la entrevista online que tuvimos la oportunidad de realizar a Amel Fernández. En ese momento él se encontraba en un evento, atendiendo a conferencias, retransmitiéndolas a través de la red, los tuits que recibía de seguidores, amigos y compañeros, nuestras preguntas, y para colmo con fiebre. No sólo podía hacer todas estas cosas sino que además lo hacía bien, era agradable y útil para todos, ¡y para colmo nos dijo que tenía fiebre! Esto, perdonadme chicos, desmonta vuestra manida excusa de “es que como soy hombre no puedo hacer dos cosas a la vez”.
Pasados unos días y yo con la idea rondando en la cabeza, estaba con mis compañeros del curso cuando salieron varios temas de conversación que casualmente estaban relacionados. Por un lado, el hecho de que hay un músico gallego capaz de tocar más de treinta instrumentos a la vez, distribuyéndoselos por el cuerpo. No sé el resultado musical que surgirá de esta idea, pero desde luego tiene mérito.

A mí me vino a la cabeza el polifacético músico británico Chris Cole, conocido en este proyecto como Manyfingers, que crea piezas musicales interesantísimas a partir de instrumentos analógicos y equipos informáticos consiguiendo superponer ritmos y timbres sin que intervenga ninguna persona más. Creo que para entenderlo mejor es conveniente ver su trabajo en directo:
https://www.youtube.com/watch?v=i-FjcMDQMM4

Como si esto fuera poco, viendo un capítulo del programa Redes 2.0 de Eduard Punset me encuentro con que tembién lo plantean. En la sección que presenta Elsa Punset (min. 20 del vídeo enlazado):

http://www.rtve.es/alacarta/videos/redes/redes-ordenador-del-futuro/1892311/

¿Será casualidad que en tan poco tiempo hayan pasado estas cosas? ¿O será, por el contrario, que estamos desarrollando nuestras capacidades y por eso hablemos y pensemos en ellas? ¿Vamos hacia una sociedad “que fluye” o multitarea? Yo, de momento, para escribir esta entrada me he venido a un lugar sin distracciones, por si acaso.

 

Más vale una carrera de fondo que un spring

Ésta ha sido una semana maratoniana en AulaCM pero, como bien saben los deportistas, todo esfuerzo tiene su recompensa. Y la recompensa en este caso es que he aprendido, me he motivado mucho y he recibido inspiración de varias personas.

En primer lugar tuvimos la visita de el experto en redes sociales Andreas Schou. A parte de todo el entusiasmo que transmite, es muy grato ver cómo alguien se hace a sí mismo, cómo es capaz de alcanzar unos objetivos teniendo claro los pasos que tiene que seguir y estando seguro de que tiene algo que aportar. No es de extrañar que este danés también esté especializado en crear marca personal, pues nos hizo gran hincapié en que hay que “aportar valor” en todas las facetas del Community Manager. Una vez teníamos eso grabado a fuego en nuestro cerebro, dijo unas palabras que personalmente me llegaron de manera especial. Nos estaba indicando lo recomendable que es tener como imagen de perfil una foto en la que salgamos nosotros y se nos vea bien el rostro, que seamos reconocibles y que nos olvidásemos desde el primer momento de la imagen del huevito que aparece por defecto al hacerse una cuenta en Twitter. Lo que realmente llamó mi atención es que dijo que nadie es feo y que el podía corroborarlo porque nos estaba viendo en persona, que nos mostrásemos tal y como somos y que tengamos confianza en nosotros mismos. Es un grandísimo consejo, y no sólo para la imagen de perfil, sino que creo que esa seguridad es aplicable  a la hora de demostrar lo que vales, que estás ahí, que estás dispuesto a dar lo mejor de tí y que si puedes “aportar valor” adelante, no temas. Hay que tener la actitud una actitud correcta y positiva para conseguir algo, por inalcanzable que parezca o por sacrificado que pueda ser el camino. 

Quizá sea el momento de hacerme una foto decente y dejar mis queridas peluquitas para otra ocasión.

 

También he tenido contacto con el profesional de las redes sociales Amel Fernández, a través de una “twitentrevista” muy dinámica, en la que mis compañeras de grupo y yo pudimos intercambiar twits con él y preguntarle lo que quisiéramos. Fue muy interesante porque pudimos participar, interactuar y aprender. De entre todos los consejos y experiencias que nos dio para mí sobresale el hecho de que es un entusiasta de su trabajo, amante de las redes sociales, cercano, disfruta lo que hace y admira a las personas con las que las hace. Tanto es así que dijo que si no fuera enriquecedor para él se dedicaría a otra cosa. 

El tercer modelo de inspiración de la semana es Justo Gallego, un hombre que saltó a la fama por un conocido anuncio de televisión mostrando el trabajo al que ha dedicado toda su vida: la construcción de una catedral (nada menos). Está emplazada en Mejorada del Campo y desde luego es digna de visitar. Yo lo he hecho en varias ocasiones y no deja para nada indiferente.

Lo único que me queda es agradecer a estas personas, y por supuesto a mis profesores y compañeros de clase, que me hayan dedicado su tiempo, que compartan su conocimiento y que me hayan hecho pensar, una vez más, que lo que estoy aprendiendo merece la pena.

Porque más vale aprender día a día, dedicarse a algo que te aporte satisfacción, que te ilusione y dejarte la piel en ello que intentarlo una vez intensamente y cansarse rápido.

 

Y tú, ¿qué te llevarías a una isla desierta?

Tengo que reconocer que siempre me han dado bastante vértigo esto de las Redes Sociales, igual que Internet en general, las máquinas y todo lo relacionado con la tecnología. Es una sensación parecida al auténtico pánico que sentí el día que, siendo aún muy pequeña, mi profesora nos anunció a todos:  “mañana vamos a  aprender a multiplicar” .  Pensé que eso iba a ser demasiado complicado e inabarcable para mi mente en temprano desarrollo, y siempre he tenido la sospecha de que las Redes Sociales eran un mundo a parte en el que la inmersión iba a resultar complicada y que conllevaría muchos riesgos en cuanto a mi intimidad y relaciones personales.

Pues bien, el temido día del que os hablaba llegó y lo que al principio parecía ser un montón de números y tablas sin sentido se convirtió en una herramienta que más adelante aprendería a utilizar. Después vinieron las divisiones, las raíces cuadradas, las fracciones, las potencias…. y sorprendentemente también aprendí (mal que bien) a operar con ellas, a entenderlas y a saber por qué había merecido la pena pasar ese primer mal trago.

Con las Redes Sociales este alivio ha empezado a surgir el día que comencé el curso de Community Manager en Aula CM. Puedo decir que se me han abierto los ojos y que me he dado cuenta de lo confundida que estaba al respecto.

Lo primero que me llamó gratamente la atención es la cantidad de gente que hay dispuesta a compartir conocimientos, consejos, a ayudarse mutuamente, lo fácil que resultaba acceder a cualquier información con solo poner # y una palabra, o la cantidad de personas que sin ninguna contraprestación dedica su tiempo a hacernos llegar cosas maravillosas. En una palabra, SOLIDARIDAD.

También me ha llevado a la reflexión de que es una plataforma en la que, desde mi punto de vista, sobresalen los usuarios que además de conocer bien el medio tienen algo que aportar. Por ello quizá sea una buena manera de empezar a valorar más los méritos, ser más crítico y selectivo y de poder hacer llegar tu agradecimiento o admiración a estas personas. Es decir, es una fuente de TALENTO.

Me gustaría citar a Fernando Rubio Ahumada, uno de los profesores con los que tenemos la suerte de contar en el Aula CM y de los que seguro que vamos a aprender mucho. Debatiendo sobre los supuestos “peligros” que conllevan Twitter, Facebook y demás dijo algo así como: “el peligro se encuentra en el uso que se le dé, igual que casi cualquier objeto puede resultar dañino si lo utilizas para golpear a alguien con él”. Le pido disculpas de antemano por elegir ésta frase, pero me parece que llega al kid de la cuestión. Somos nosotros los que creamos los contenidos y somos también los que decidimos qué es válido y qué descartamos, pues es un reflejo de nosotros mismos. Por todo ello considero que la LIBERTAD aquí es un pilar fundamental.

Con el siguiente vídeo proyectado en clase vimos a José Luis Molinuevo decir que Internet nos hace ciudadanos del mundo y surgió el término de ALDEA GLOBAL puesto que nos permite comunicarnos con todos los habitantes del planeta y acceder a la información que surja en cualquier rincón de éste.

https://www.youtube.com/watch?v=i4RE6dBAjH4

Si me hubieran preguntado hace un mes qué me llevaría a una isla desierta seguramente hubiera contestado una potabilizadora de agua para no deshidratarme hasta que me localizasen. Hoy digo que un dispositivo con acceso a Internet ilimitado para pedir ayuda o, si estoy a gustito, decir a mi familia que estoy bien y mantenerme al día,  nunca se sabe.